La educación como arma de lucha
contra el SIDA Por
Pedro Pérez Cárdenas, 13-XI-04
Doctor en Psicopedagogía,
Presidente del Comité Independiente Antisida
Entre los problemas a los que el hombre se enfrenta al inicio del
siglo XXI, los sanitarios, como es el caso de la pandemia del sida,
quiere derribar siglos de civilización desarrollo y cultura.
La epidemia del sida sigue en aumento. El mundo la ha visto crecer y
crecer, confiando en que alguien hará algo y conseguirá frenar el
sida. Alrededor de 45 millones de personas se han contagiado en el
mundo, pero aun no parece una cifra suficiente para ponernos a
luchar en serio. En una sociedad cuyo tótem es el dinero, se confía
en que él debe ser quien nos salve. Y en una sociedad donde siempre
es imperativo disponer de amplias autopistas de libertad, esta
sociedad no es capaz de impedir que por esas mismas autopistas, el
virus del sida corra veloz contagiando a unas 15.000 personas todos
los días.
Ante problemas como los accidentes de tráfico, consumo de drogas,
maltrato doméstico, etc. siempre pensamos en la educación como
remedio. Educa al niño y no tendrás que encarcelarlo de adulto,
decían los filósofos griegos. Ahora bien, ¿sabemos todos que es
educar? Educar no es simplemente conducir, enseñar o guiar, y por
ello nunca podremos decir de alguien que se educó para delincuente.
Educar es descubrir y hacer brotar en un individuo todo lo mejor que
tiene una persona.
Siempre se ha dicho que prevenir es mejor que curar; y entre las
prevenciones, a ser posible, la primaria, que elimina todo riesgo y
preocupación. La prevención del sida requiere de educación; pero no
simplemente el concepto de educación sanitaria normalmente en uso,
sino el concepto de costumbres saludables. Así por ejemplo, la
prevención contra el tabaquismo no es aconsejar cigarros light o
saber expulsar el humo sin tragarlo, sino que es advertir que el
tabaco mata. En la lucha contra el sida hay todavía mucho miedo a
decir las cosas con claridad. Quizá es por culpa de que no estamos
dispuestos a renunciar a circunstancias de riesgo que nos resultan
placenteras. Si se tratara de luchar contra la neumonía asiática (SARS)
que brotó hace un año, se luchó drásticamente contra ella desde el
comienzo, no hubo problema ni protestas, pues en contagio de la
neumonia no hay nada placentero, todo es dolor y muerte
La epidemia del sida sigue sin control, pero para esta epidemia,
además de investigación se precisa educación, pues se trata de una
enfermedad de costumbres. ¿tenemos el sistema educativo necesario?,
¿los profesores son verdaderamente educadores?
Con el SIDA no nos encontramos sólo un problema estrictamente
sanitario, como querrían algunos, también es un problema ético. En
este caso, es "La consecuencia de un abuso práctico de la sexualidad
en modalidades incorrectas de frecuencia y lugar, y en sus
combinaciones con circunstancias de drogadicción o promiscuidad".
Pero el capítulo de la prevención no es sencillo, es multifactorial,
pues se trata de una enfermedad del comportamiento. Además de la
investigación, las otras soluciones al SIDA deben ya venir de mano
de la educación sanitaria, de la educación sexual, y de la
transmisión de una serie de valores humanos como la responsabilidad
personal que motive a las personas al rechazo de drogas y de otras
conductas de riesgo. Y la mejor forma de prevenir, de educar
comportamientos, es comenzar por llamar a las cosas por su nombre,
por decir las cosas claras, sin dobles interpretaciones, aunque nos
ganemos los abucheos de muchos que no quieren oírlo. De George
Orwell es la frase de : "Hemos caído tan bajo, que atreverse a
proclamar lo obvio se ha convertido en el deber primordial de todo
hombre inteligente".
“La estrategia fundamental de prevención a la hora de enfocar el
problema del SIDA se apoya básicamente en un trípode de objetivos
que son: disminución del riesgo de contraer infecciones por VIH en
los usuarios de drogas por vía parenteral, información a la
población general y educación para la salud y en valores para los
jóvenes y adolescentes”. Estas son frases de Don Francisco Parras,
que era secretario del Plan Nacional contra el SIDA, y estamos de
acuerdo con él en la educación en valores para los jóvenes, pero, ¿qué
han hecho en esa dirección hasta ahora?.
En unas sociedades heterogéneas con respecto a las costumbre, es
difícil encontrar valores comunes en todas las personas, como para
que el Estado eduque en ellos a todos los ciudadanos, sin demasiados
problemas. Las autoridades quizá conocen cuales son los valores
necesarios que se deberían inculcar a los jóvenes para una autentica
prevención del SIDA, pero no los divulgan . Quizá espera que sean
otros agentes sociales los que se movilicen en esta línea, para no
mancharse ellos las manos en lo que podría suponer un descenso
electoral.
Hay que decidirse por los auténticos valores, aunque no sean
compartidos por todas las personas; de hecho, si lo fueran, no sería
casi necesario el difundirlos. No son válidas las opiniones que
consideren como un valor el “amor libre”. No, eso no es valor, es un
contravalor, y no se debe respetar, entre otras cosas, porque son
los contravalores que nos conducen a todos al SIDA, y no sólo a
ellos.
El médico psiquiatra C. Gómez Lavín recuerda la necesidad de formar
a los jóvenes en lo que son los auténticos valores, y en este caso
del SIDA, en lo que es el verdadero amor, "en ese amor del ser
humano en que se compromete a todos los planos de la personalidad,
también los afectivos y espirituales. Porque sólo cuando se vive
bien el matrimonio y la fidelidad, es decir, el auténtico amor, se
dignifica y se libera a la persona, se la enriquece y se la hace
madurar" .(Lavín G.C., Campaña anti-sida, se miente al ciudadano,en
"La Rioja", Logroño, 7-XI-90.)
En palabras de Kanga “la primera prevención, el primer preservativo
de esta vía de transmisión sigue siendo el preservativo moral, que
consiste en la educación de los jóvenes inculcándoles el respeto a
la vida, su propia vida y la de los demás”. ( KANGA, J.B., SIDA :
Causas, remedios, propuestas. “Dolentium Hominum” 1995 ; 29 : 58. )
Nuestro Comité de lucha contra el sida comenzó su trabajo hace más
de 11 años motivado principalmente por la carencia observada del
componente educativo en las campañas de lucha contra el sida. Un
pequeño grupo de educadores y profesionales o estudiantes de
médicina nos constituimos en asociación para ofrecernos a dar
charlas divulgativas en colegios y escuelas. Un efecto final
negativo en los jóvenes realizan aquellas personas que les hablan
del sida como si la prevención consistiera en resolver un problema
de fontanería; los chicos quieren probarlo todo y alentados por una
falsa seguridad se introducen en conductas precoces y promiscuas,
que son donde el virus se difunde mejor.
Después de estos años y de cientos de charlas impartidas comprobamos
y registramos en cuestionarios que los alumnos rellenan, que los
jóvenes son capaces de ser dueños de su comportamiento. Un maestro,
un educador, jamas debe abdicar de su voluntad de educar.
En los cuestionarios citados, comprobamos que los alumnos han
adquirido los conocimientos básicos de qué es esta enfermedad, cómo
se transmite, y que consecuencias trae. Pero también comprenden y
aceptan que toda conducta desordenada tiene sus consecuencias
negativas, y meterse en conductas de drogadicción o de sexo a
destiempo, tarde o temprano conlleva problemas, algunos de ellos
gravísimos e irreparables.
Resulta común observar su sorpresa ante la publicidad institucional
que les asegura que existe el sexo seguro cuando la realidad es otra:
el preservativo falla en muchas ocasiones.
También resulta frecuente leer en sus respuestas a soluciones que
ellos proponen que se deberían aplicar para vencer a esta epidemia,
el sentido común sin contaminar. Lo expresan como lo hacen las
personas mayores educadas por la vida: reduce la droga y la
prostitución y el virus del sida se reducirá.
Por supuesto que de estos cuestionarios también se apoya la labor de
investigación de la ciencia en la búsqueda de medicinas y vacunas.
Consideramos, por lo tanto, que estos jóvenes que nos escuchan sí
que están mucho más prevenidos acerca del sida, que esos otros que
son alentados a conductas peligrosas.
Esta si que es la asignatura pendiente: la educación sexual. Se
habla mucho de educación sexual, y realmente es necesaria para una
sociedad pansexualizada en la que desde hace unas décadas todo es
sexo. Ahora bien, hay que ser crítico con la idea de que a todo lo
que se llame educación sexual, realmente lo sea. En muchas ocasiones
podríamos quedarnos simplemente con instrucción sexual, cuando no se
debería calificar realmente de corrupción sexual.
Muchos libros sobre educación sexual no lo son, ya que sólo cubren
la parcela informativa, pretendiendo ser neutros en la vertiente
formativa. Suele ocurrir que esa presunta educación sexual se
imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de
anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan
las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que
existen, pero no hay un fondo moral o ético adecuado.
No hay educación sexual neutra. Es imposible. La educación sexual
será marxista, freudiana, conductista o inspiradas en el humanismo
cristiano. Que el lector analice ahora cual de ellas lleva a un
equilibrio personal y social, a menos delitos y problemas sanitarios.
Entramos entonces en analizar cuál es el verdadero sentido de la
palabra educación. Traemos aquí dos definiciones del catedrático de
Siquiatría Enrique Rojas.
Educar es instruir, formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de
una persona; irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí
misma.
Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente,
con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con
arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación positiva
humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor. Resumiendo: educar
es promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto
nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una
actitud práctica que le conduzca a su mayor bien posible.
En todas las partes del mundo se sabe que si se quiere detener el
SIDA hay que educar la sexualidad de las personas. Una escritora
sudafricana, Nadine Gordimer, Premio Nobel decía : “En los países
occidentales, las relaciones sexuales ocasionales se dan entre
jóvenes que, desde el punto de vista material, son unos
privilegiados a los que, sin embargo, la sociedad ha sido incapaz de
transmitir los auténticos valores de la sexualidad humana, la noción
de que la relación sexual no se limita a una función puramente
física, como la evacuación, que es a lo que algunos activistas
pretenden reducirlo todo.” (...) “Hay aspectos sutiles, que tienen
su importancia, relacionados con cualquier campaña en contra del VIH
y del sida que quiera llegar a influir en un cambio de actitudes
hacia las costumbres sexuales. Porque sí, se descubrirá un remedio,
y se descubrirá una vacuna, pero ¿y luego? ¿Cómo vamos a recuperar
la calidad de unas relaciones humanas que han caído en la
degradación y en la vergüenza, reducidas a la consideración de mero
foco de una enfermedad mortal ?”
No es un asunto banal el que se precise una verdadera educación
sexual. La promiscuidad sexual se ha revelado como factor de gran
importancia, no en el origen de la enfermedad, pero sí en el momento
de la aparición de la epidemia del SIDA y en su progresiva extensión.
Deberíamos pensar seriamente sobre el sentido de la sexualidad que,
a través de nuestro comportamiento y manifestaciones "culturales",
estamos transmitiendo a las generaciones venideras. Es una gran
responsabilidad que, en parte debido a nuestros esquemas de
comportamiento sexual, dejemos a las generaciones venideras la
herencia de un virus tan letal suelto por la calle.
Nuestra indefensión sicológica y moral ante el SIDA refleja las
limitaciones de una mentalidad acostumbrada a confiar sólo en la
técnica para problemas que exigen un cambio ético. Lo malo es que en
este caso, el remedio técnico es muy precario, y el riesgo es
mortal. Aunque sólo fuera por la precariedad de esta defensa,
valdría la pena insistir en la importancia del esfuerzo educativo
para promover, entre jóvenes y menos jóvenes, una visión de la
sexualidad más acorde con la dignidad humana, como requisito
necesario para una conducta sexual responsable.
La educación sexual debe referirse a la formación integral de
hombres y mujeres. Abarca todas las dimensiones de la sexualidad:
biológica, psicológica, dialógica, sociocultural, existencial,
trascendental y ética. Es decir, la finalidad de la educación sexual
es reconocer el valor de la persona humana, en el plano espiritual y
corporal, para formar una comunidad de amor orientada a la unión y a
la fecundidad. Y así, necesariamente repercutirá en una mejor
sociedad.
Por naturaleza existen dos sexos que se complementan: hombre y mujer
Sin embargo, por desgracia, corrientemente, la educación sexual se
confunde con información sobre el proceso de reproducción humana,
resaltando los aspectos puramente biológicos de la relación sexual y
en la actualidad, complementándola con la instrucción sobre métodos
de anticoncepción o control de la natalidad. Así, se suele afirmar
que el uso del condón es sinónimo de ejercicio responsable de la
sexualidad, lo que refuerza el mensaje de utilitarismo y
desvalorización de las relaciones sexuales y de la dignidad de la
persona.
Esta orientación actual de la "educación sexual" se deriva de las
características de la sociedad actual, que junto a grandes avances
científicos y tecnológicos, añade un retraso humano y espiritual.
Hay que elevar el concepto de sexualidad a nuestra altura como seres
humanos.
Los padres de familia son los primeros agentes educativos del niño y
los más indicados para educar a sus hijos en y para el amor deben
asumir la responsabilidad de orientar convenientemente también la
parte relativa al contenido de la información sexual que éstos
reciben y la forma de hacerlo, generando una conciencia moral y el
predominio de la inteligencia, la voluntad y la pureza en el
ejercicio de su sexualidad y su aspecto genital.
A los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son
explicaciones sencillas y conformes a su psicología, pero sin
falsear la verdad. Sabiendo servirla como algo normal, natural,
positivo.
Pero hay programas de buena educación sexual. La Fundación
Solidaridad Humana FSH, que trabaja en España, propone una "sexualidad
alternativa".
Los patrones de conducta sexual que se imponen a los ciudadanos son
los del “sexo seguro” con la interpretación oficial del haz lo que
te pida el cuerpo. Muchos jóvenes, sin embargo, comienzan a
interesarse por aprender a vivir una sexualidad más plena, una
sexualidad de forma integrada con el amor. A lo que conducen las
campañas oficiales es al un sexo infeliz . No existe ningún método
que nos prevenga de las consecuencias psicológicas y emocionales del
sexo seguro . No se ha inventado una píldora para los efectos que
producen las relaciones sexuales precoces; uno no se queda igual
cuando es abandonado por aquel que sólo deseaba su cuerpo, se
producenheridas difíciles de curar. Los testimonios de muchos
jóvenes son tal como : “creías que eras importante para alguien, te
has entregado, has tenido momentos íntimos, has compartido tu cuerpo
y de repente se acaba, como si nada de lo anterior hubiera sido
cierto... te sientes engañado, abandonado. Estos sentimientos duelen,
se gravan en la memoria y en el cuerpo. La desconfianza se apodera
de nosotros y nos hacemos más incapaces para volver a una relación
con alguien. Experimentamos que nuestra sexualidad no es algo de
quita y pon, no es un juego”.
La FSH busca transmitir otra forma más sana y feliz de vivir la
sexualidad, «una política de salud sexual debe ir a la raíz y no a
la emergencia y al parche. Hay que educar para lo único que podría
protegernos: ponerse el preservativo en la cabeza . Es decir: más
que de sexo seguro se trata de vivir un sexo inteligente, que
consiste en saber cuándo estoy preparado para mantener relaciones
sexuales y puedo asumir todas sus consecuencias. Es hacer de mi
vivencia sexual, expresión de todo mi amor personal, de sus
significados, dimensiones y consecuencias, también las emocionales».
Esta fundación realiza multitud de talleres de educación
afectivo-sexual en toda España ya que los problemas de aborto, sida,
rupturas y desengaños no son sino el final de un camino, por lo que
hay que llegar antes para educar en el verdadero amor.
Afortunadamente hay muchos otros buenos programas de educación
sexual integral y respetuosa con la persona que suponen el consejo
ponderado de la continencia. Uno de los más recientes es El programa
SABE del Instituto Valenciano de Fertilidad.
“Desde el corazón de África, nuevas estrategias preventivas contra
el sida”. Así tituló Jokin de Irala, Doctor en Medicina y Doctor en
Salud Pública, un interesante artículo en el día mundial del sida
del 2003, donde muestra los éxitos que están teniendo en Uganda
campañas contra el sida basadas en la fidelidad y freno a la
promiscuidad
Jokin de Irala, Doctor en Medicina y Doctor en Salud Pública -
Unidad de Epidemiología y Salud Pública. Universidad de Navarra.
Publicado en la sección de opinión del Diario de Navarra el 2 de
diciembre de 2003
El informe 2003 de las Naciones Unidas y de la Organización Mundial
de la Salud afirma que "ningún otro país ha igualado este logro, al
menos no a nivel nacional", pero sin dar más detalles al respecto.
En Uganda han pasado de tener un 15% de infectados en 1991 a un 5%
en el 2001. El informe afirma que este descenso es "único en el
mundo".
Algunas recomendaciones internacionales para prevenir el sida
afirman, en primer lugar, que la abstinencia es el único método
seguro para evitar el contagio; que si no fuera posible la
abstinencia, en segundo lugar se debería recomendar a la población
que mantenga relaciones sexuales mutuamente monógamas con personas
no infectadas; y sólamente en tercer lugar advierten a la población
que el preservativo puede reducir el riesgo de contagio pero
nunca eliminarlo del todo.
¿Qué ha sucedido realmente en este país de Africa? Existe un informe
científico de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los
Estados Unidos (USAID, septiembre de 2002) que se titula: "¿Qué ha
pasado en Uganda?; lecciones aprendidas de un proyecto", donde se
detallan las razones de la disminución paradójica del sida en este
país. Resulta que en Uganda han aplicado estrategias preventivas
basadas en las tres recomendaciones internacionales antes citadas y
han conseguido frenar la epidemia. Han conseguido que los jóvenes
retrasen el inicio de sus relaciones sexuales (recomendando la
abstinencia) y que la población tenga menos relaciones sexuales
esporádicas coincidiendo o no con una relación estable. El informe
concluye, entre otras cosas, que la estrategia preventiva de Uganda
está consiguiendo un efecto que se podría comparar a la "existencia
de una vacuna que fuera 80% eficaz contra el sida". Por otra parte,
afirman que "la disminución de casos de sida en Uganda se relaciona
más con los cambios de los estilos de vida de la población que con
el uso de preservativos".
Muchas autoridades, incluyendo al Secretario de Estado
norteamericano Colin Powell, han alabado y reconocido el éxito de
Uganda en reducir la tasa de infección local en un 50 por ciento
desde 1992. Incluso la CNN informó en el año 2000 que el país es
"visto como el más exitoso en la lucha contra el SIDA".
Sin embargo, según denunciaba la agencia LifeSite, por alguna razón,
"los informes pocas veces mencionan que el éxito de Uganda se basa
en la promoción de la abstinencia, castidad y fidelidad, y no en los
preservativos".
Frente a la necesidad de educación, toda una corriente impera a la
contra: el hedonismo. El hedonismo es la corriente que busca el
placer a cualquier precio, identifica el bien con el placer.
Aristóteles, dice que el placer no es ni malo ni bueno en sí mismo,
y que es malo en cuanto “hace al hombre brutal o vicioso”. Y después,
en la Etica a Nicómaco comenta que “este peligro es mayor en la
juventud, porque el crecimiento pone en ebullición la sensibilidad,
y en algunos casos produce la tortura de los deseos violentos”.
El siglo XX se caracterizó, en estos aspectos, por haber intentado
repetidamente la justificación racional del hedonismo de la mano del
siquiatra Sigmund Freud, de quien el gran filósofo de ese siglo K.
Popper decía que nadie había hecho tanto daño a la humanidad como
Freud. Freud parece que encuentra en la sicología humana lo que
previamente ha decidido que quiere encontrar. Con toda claridad lo
declaró a su discípulo Jung : “tenemos que hacer de la teoría sexual
un dogma, una fortaleza inexpugnable” (Jung, Memorias). La propuesta
freudiana es de una sexualidad tan libre como cualquier otro placer.
Pero, si la razón no domina sobre los sentidos, es dominada por
ellos. Las ideas de Freud han conquistado amplísimos sectores
culturales y sociales.
Como herramienta del hedonismo se encuentra la pornografía. Por
ejemplo, la creciente ola de pornografía que baña Internet supone un
grave problema de educación sexual. La doctora Donna Woods,
siquiatra de la Universidad de Michigan decía en un congreso(Congreso
anual de la Asociación Americana de Psiquiatras. CNN en español el
16 de Mayo del 2000) , decía que "Se va a presentar un gran problema
de salud social (...) para explicar a los niños lo que no es el
sexo". La doctora dijo que se calcula que dos millones de adictos al
sexo merodean la Internet en Estados Unidos y que el 20 por ciento
del comercio electrónico está relacionado con la pornografía.
Y para hacernos otra idea, y en España, se ha estudiado las
opiniones de alumnos, entre 13 y 16 años, se han estudiado
recientemente. Los chicos españoles establecen como sus máximas
preocupaciones el trabajo, la amistad y el sexo.
Del análisis de su preocupación por lo sexual, se deduce que la
educación es más necesaria que nunca. Los resultados son
consecuencia de una propaganda que machaconamente inunda con sus
imágenes pornográficas la tv. y el cine. Si ocho de cada diez chicos
piensan que hay que mantener relacione sexuales fuera del
matrimonio, es que no saben lo que es amor, que para ellos es pura
genitalidad. Los chicos piensan que amor es sexo.
Hay una obsesión por el contacto carnal bajo la presión de una
sociedad erotizada. La pornografía inunda las aulas porque inunda
las calles. Quizás haya que explicar en los centros de enseñanza qué
es amor y qué no es amor. Que amor no es solo sexo, que amor no es
solo placer carnal, que el sexo no es algo orientado al la búsqueda
de este placer, sino donación de sí que se orienta a dar vida y que
implica delicadeza y respeto en el noviazgo, conocimiento mutuo, y
un sabio saber esperar mientras el amor, como el buen vino, va
madurando por dentro, durante los años adolescentes. Bonito y limpio
amor el de un adolescente que sepa mantener su dignidad de ser
humano a salvarse de la basura medioambiental, pero ¿procuramos
explicar lo que es el amor verdadero y lo que ello implica, o
reducimos las clases de educación sexual a una burda exposición
pornográfica o a una clase de zoología más?